Hasta que me lo cuentes

¿Otro más?

Inspiración

Acudo a ti, inspiración,
porque llevo varias noches
echándote de menos.
Me pregunto por qué,
si es que fue verdad,
un día llegaste a mí y
me cogiste de la mano
como quien coge en el
trasluz de una ventana madrugadora
las motas de polvo
de la infancia.
De igual manera te sentí
levantarme como el aire agitado
con fuerza por una mano menuda
hace volar las estrellitas que
flotan en un rayo de sol.
Y aquí estoy,
como esa migaja suspendida,
sin saber ni cuándo ni cómo
sufriré los efectos de la gravedad
o se apagará la luz
que me hace brillar
y la magia de los vuelos infinitos
termine.
Ni si esto es imposible
que ocurra.
¿De dónde vienes, inspiración?
Que me pareces más complicada
que los amaneceres rosas
del mes de marzo.

Poema de otoño

Si el otoño fuera un estado de ánimo
me pasaría la vida sumergida en él.
Y en sus frías ráfagas de viento ansiosas
de acariciar todos y cada uno de mis pelos.
El naranja de la tarde reverberando
en las paredes encaladas me invita a pensar
y a navegar por entre sus matices.
No recordaba yo el otoño así,
hecho de estos olores vibrantes.
No soy lo suficientemente buena
para describir a qué sabe el aire de octubre.

Dímelo tú,
que estás hecho de eso.

Amor 3.0

Desaparece de mi vida,
le grité.
Y borra esa sonrisa irresistible
de mi muro de Facebook.
No soporto la idea,
continué ahora ya más bajito
con la voz entrecortada por
un amago lagrimoso,
de pensar que te tengo tan cerca
como para observar todos y cada uno
de los movimientos que haces
y no poder mirarte a la cara,
a la verdadera.
Tan solo en esta triste pantalla
de ordenador.
Que no te echo de menos,
porque apenas te conozco,
pero solo el pensar lo que
podría haber sido
me da ganas de romper con todo
y salir en tu busca.
Allá donde quiera que estés.
Al otro lado de la pantalla.

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