Aquella última prim(era)avera feliz

Me debía bastar
con lo que ya me has dado.
Y pido más, y más.

Salinas

¿De qué manos brota
cada mañana la primavera?
No disimules, tú,
con ese disfraz de verano,
que se te ven las flores.

Dime de qué sirve, tú,
escuchar al sol todos los días
preguntarme por ti.
¿A dónde vamos si no hay
camino? No se puede volar así.

Dime, dime tú. Sí.
¿De qué me sirve quererte,
primavera feliz,
si nunca vas a existir?
¡Para qué necesitarte!

Nunca vas a estar aquí.

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