En la pared

Cayó la tarde y las horas
se nos hicieron de oro.
Calló el reloj y nos convertimos
en luz blanca de mayo.
Nos acercamos a la línea de salida,
éramos la aproximación al infinito.
Y empezamos.
A correr. Volar. Navegar. Ser.
Y seguimos caminando.
¿Y el final?
Minutos. Minutos. Minutos.
Me sueltas la mano.
Abandonas el camino.
Y en tu ausencia gris se hace
más y más triste el tic tac en la pared.

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