Valiente

El día que sea
lo suficientemente
valiente
iré y te buscaré:
te enseñaré en lo
que me he convertido.
Y al principio no sabrás
verme,
te preguntarás quién
soy.
Pero tranquilo, amigo,
que al mirarme el alma
te reconocerás.
Sabrás entonces dónde
quedaste, a dónde
has llegado.
Y qué perdiste.
Que perdiste.
Y yo, hasta ese momento,
mientras tanto,
me dedicaré a vivir la
vida que no has querido
conmigo,
a volar a los lugares a los
que tú nunca has
llegado.
Porque, lo siento amigo
mío,
dejaste de respirar el día
que te cerraste en banda
y me dijiste: “vete,
aquí me quedo”.
Que, aunque yo todavía
no sea lo suficientemente
valiente,
sé que el mundo no está
hecho para cobardes.