Tormenta

Después de la lluvia
el mundo se detiene
bajo la humedad de
esas gotas
finas
pequeñas
inmóviles
que hace apenas un rato
caían feroces.
El silencio de la calma
-¡bendita calma!-
se despliega,
se expande
igual que el cielo
azul
nocturno
estrellado
después del calor fatigoso
de cualquier día de verano.
Según van pasando los minutos
y la luz
el sol
emerge a brazadas
de la intensidad
blanca de las nubes:
empieza a surgir la vida
de nuevo.
La calma se despedaza
y el ritmo impenetrable
domina las calles.
Ahora sí hay tormenta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s