Dieciséis

A veces los recuerdos
pesan más que el aire,
tanto como el tiempo mismo.
Que aprieta y ahoga,
que aplasta hasta el fondo,
e insensibiliza cualquiera de mis sentidos.
Ay ¿por qué vuelves?
Por qué vuelves así,
con lo que te echo de menos,
con lo que te quiero.
Ay Dios mío,
cuántos años y qué dolor más grande,
qué dolor más vivo.
Más mío.
No estuviera aquí
para consolarme
aquello que se ha ido y
volver a vivir
aunque sea en un suspiro.
¿Dónde estás? Vuelve, vuelve.

Ya sé que no estás,
ya sé que te has ido.

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