Humanidad

La tristeza que a veces tenemos
no es más tristeza que la que tuvieron
las princesas que hace siglos
encarnaban los que serían luego
nuestros sueños.
Ni tampoco menos.

La soledad del desvalido
y del ciego
es soledad nuestra cuando
al apenas haber cerrado
los ojos
la luz apagada
empezamos a llorar
pensando en quien no vendrá
esta noche a dormir
o a leernos un cuento.

Y la nostalgia
es también la del que espera
de puertas para afuera
a que cambie el mundo
y los países y las costumbres
mientras lees una y otra vez
las cartas de tu memoria que
ojalá hubieras escrito.

No nos damos cuenta de
lo que somos
hasta que no vemos reflejado
en otros
aquello que una vez
creímos sentir.
Las mismas personas que hace
cientos de años.
Y muchas veces con la
muerte de por medio.

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